Algunos discos están hechos para ser recordados.

Otros para ser comprendidos.

Medida Universal parece haber sido creado para ser habitado.

Publicado en 1999 por Ocio, el proyecto compartido entre Gustavo Cerati y Flavio Etcheto, este álbum ocupa un lugar singular dentro de la historia de la música argentina. No pertenece al universo de Soda Stereo, tampoco al formato canción que caracterizaría gran parte de la carrera solista de Cerati.

Es una obra de transición. Un laboratorio.

Un espacio suspendido entre la electrónica experimental de los noventa y el universo emocional que Cerati desplegaría poco después en Bocanada.

Escucharlo hoy es entrar en una ciudad vacía construida con ecos, frecuencias, máquinas discretas y silencios cuidadosamente diseñados.

Contexto

A finales de los años noventa, Cerati atravesaba uno de los momentos creativos más fértiles de su carrera.

Soda Stereo había llegado a su fin.

La electrónica experimental vivía una edad dorada.

Internet comenzaba a transformar la relación con la tecnología.

La música ambient y el IDM estaban redefiniendo la idea misma de "escuchar".

Mientras muchos esperaban un nuevo álbum de rock, Cerati estaba explorando territorios distintos:

  • ambient
  • glitch
  • electrónica minimalista
  • diseño sonoro
  • texturas digitales

Medida Universal funciona casi como un laboratorio donde muchas ideas serían posteriormente desarrolladas en Bocanada.

Escucharlo hoy permite observar el momento exacto en que esas semillas estaban germinando.

Lo interesante

Lo que más me llama la atención de Medida Universal es que no intenta construir canciones tradicionales.

Muchas piezas funcionan más como:

  • espacios
  • atmósferas
  • estados mentales

que como composiciones con verso y coro.

Hay una sensación constante de:

  • ciudad vacía de madrugada
  • tecnología observada con calma
  • movimiento lento
  • contemplación

La portada misma ya te da una pista: esa estética clínica, minimalista y casi arquitectónica coincide perfectamente con la música.

Cómo escucharlo

Esta no es música para poner mientras haces otra cosa.

Tampoco exige la atención absoluta de una sinfonía.

Funciona mejor en un estado intermedio, un estado liminal.

Idealmente:

  • Durante la noche.
  • Caminando.
  • Leyendo.
  • En el transporte público o en el auto.
  • Observando la lluvia.
  • Mirando una ciudad desde una ventana.

No esperes melodías memorables, no hay letras ni voz.

Escucha las texturas. Escucha los espacios.

Escucha cómo los sonidos aparecen y desaparecen.

Recorrido pista por pista

1. Inicio

Toda obra necesita una puerta.

Inicio cumple exactamente esa función.

No intenta impresionar ni captar la atención mediante una melodía memorable. Su tarea es preparar el espacio.

Los sonidos aparecen lentamente, como si el álbum estuviera calibrando el entorno antes de comenzar verdaderamente.

La sensación es similar a entrar en un edificio vacío y permanecer unos segundos observando antes de avanzar.

Escucha:

Los silencios y la distancia entre los elementos sonoros.


2. Miércoles

La primera pieza donde aparece una sensación de movimiento más clara.

El título resulta fascinante porque remite al día más ordinario de la semana.

No viernes.

No domingo.

Miércoles.

La normalidad absoluta.

Y sin embargo la música transforma esa cotidianidad en algo extraño y contemplativo.

Hay una sensación de tránsito urbano, de desplazamiento lento, de observar el mundo sin intervenir.

Escucha:

Cómo los patrones repetitivos generan una especie de hipnosis suave.


3. Quasar

El álbum comienza a expandirse.

El título remite a uno de los fenómenos más energéticos y distantes del universo conocido, y la música parece dialogar con esa idea de inmensidad.

Las referencias espaciales aparecen naturalmente.

Distancia.

Vacío.

Oscuridad.

Luz.

No transmite aventura espacial, sino contemplación cósmica.

Escucha:

La profundidad de las capas y la sensación de amplitud que producen.


4. Agua Dulce

Después de la expansión de Quasar, esta pieza introduce una sensación más orgánica.

El título evoca algo terrestre y cercano.

Hay una fluidez particular en el movimiento de los sonidos, como si el álbum abandonara temporalmente la arquitectura y se acercara a algo más natural.

Funciona como un momento de respiración.

Escucha:

La manera en que los elementos parecen desplazarse sin fricción.


5. Lolol

Probablemente una de las piezas más características del álbum.

Aquí el tiempo parece desacelerarse.

Los sonidos giran alrededor de sí mismos creando una sensación de suspensión.

No ocurre nada espectacular.

Y precisamente por eso funciona tan bien.

Es música que invita a permanecer.

Escucha:

Las pequeñas variaciones internas que aparecen dentro de la repetición.


6. Traful

El título introduce una referencia geográfica argentina que aporta otra dimensión al disco.

La atmósfera adquiere cierta sensación de paisaje.

No un paisaje descrito literalmente, sino sugerido.

Hay espacio.

Hay aire.

Hay distancia.

La escucha genera la impresión de desplazarse por un territorio amplio donde el horizonte permanece siempre visible.

Escucha:

La sensación de profundidad y perspectiva.


7. Panel

Uno de los títulos más interesantes del álbum.

Mientras otras piezas evocan naturaleza, espacio o movimiento, Panel remite a superficies, interfaces, tecnología y diseño.

La música parece acercarse nuevamente al carácter urbano y electrónico que atraviesa todo el disco.

Aquí se percibe con claridad el diálogo entre lo humano y lo tecnológico.

Escucha:

Las texturas digitales y su organización casi arquitectónica.


8. Venga

El cierre del álbum.

O quizá sería más preciso decir: su desaparición.

La pieza final no busca una conclusión dramática.

No resuelve tensiones.

No entrega respuestas.

Simplemente deja que el viaje se disuelva lentamente.

Como si la ciudad observada durante toda la escucha comenzara a apagarse poco a poco hasta desaparecer en la distancia.

Escucha:

La sensación emocional que permanece cuando los sonidos ya casi no están.


Reflexión final

Si gran parte de la obra de Cerati está asociada a la emoción, la canción y la melodía, Medida Universal revela otra faceta igualmente importante: la del explorador.

Aquí no encontramos al compositor buscando un estribillo memorable.

Encontramos al observador.

Al arquitecto del sonido.

Al artista interesado en construir espacios más que canciones.

Quizá por eso el álbum sigue resultando tan atractivo para quienes disfrutan de las zonas liminales, de la contemplación y de los territorios que existen entre categorías.

No es música para llegar a algún lugar.

Es música para permanecer un rato en el camino.

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